Aclarando que oscurece...
Escribir cosas me sirve para reorganizar mi cabeza que suele ser un pandemonium.
Es muy difícil para mí mantener mis pensamientos bajo control e incluso la mayor parte del tiempo reniego de la utilidad de hacer una cosa así.
En fin, aunque me gusta pensar que me mantengo intacta, que soy completamente auténtica y que
el mundo no me cambia...todos sabemos que el mundo se le mete a uno por las narices con filosa eficacia.
Con todo, creo que me desmarco bastante bien y por suerte me he encontrado con alguien que lleva apuntado a este partido más tiempo que yo.
Por último: si estos fueran relatos ésto sería literatura. Y no lo es.
Éstos son balcones a los que me asomo mientras muevo el mobiliario de mi salón intentando encontrar el equilibrio químico que
me permita callarme la boca cuando toca y hablar cuando sea apropiado.
En cuanto a mi cómplice podéis saber más escuchando Matices para un hombre bello.
Cerrad la puerta al salir.
