Transcripción parcial entrevista con FM Manises
- ¿Porqué Sala Clamores es especial para ti?
-Lo fue en su momento, es verdad. Pues en mi primer viaje a España hace algunos años alguien especial me llevó a Clamores a ver un recital de Marta Valdés. Era pleno verano y Madrid estaba desierto, así que eramos muy poquitos. Recuerdo que actuó Martirio, y una cantante colombiana de la que no me acuerdo....ah sí!...¡Se llamaba Claudia Gómez!.. Y me encantó el lugar y pensé que quería actuar allí. A los tres meses de instalarme en Madrid hice allí mi primer recital. Un espectáculo que se llamó "Del otro tango y de la poesía de mi arrabal" y que también se desmarcaba del repertorio convencional.
- Háblame del espectáculo
-Yo provengo de familia de artistas, y desde niña he tenido claro que un artista debe tener un cometido. Para mi no es artista quien se limita a lo estético, o por lo menos no lo es de una forma digna. Los artistas tenemos ciertas responsabilidades con la sociedad y debemos someternos a ellas. Mi espectáculo busca entretener, porque es parte de lo que debe ser: abstraer de la realidad por una parte. Pero por otra parte busca también un contacto con los sentimientos profundos. El tango vale muy bien para eso, de hecho es perfecto. Se adapta bien a la fusión, y hay tangos muy desgarrados, muy cómicos, muy críticos...da mucho juego. Yo he intentado hacer una buena selección e ir racionando las dosis de todo para que al terminar podamos fumarnos el cigarrillo de después con una sonrisa satisfecha (risas).
- ¿Qué significa para ti el tango?
-No se puede discutir que forma parte del Olimpo de los géneros. Pero tengo que decir que no soy tanguera porque yo no puedo ser fiel a nada. El mestizaje y las nuevas experiencias son para mi una necesidad vital. El tango es un género mestizo, por eso se empareja tan bien con otros géneros como el jazz, el bolero, o el rock inclusive, que tambien lo son. Yo empecé a cantar tango hace no más de 4 o 5 años. Conocía el género desde dentro: mi madre es una gran intérprete de tango. Pero durante muchos años me quedó grande y siempre he pensado que es demasiado intenso para interpretarlo sin la madurez necesaria. Durante mi primera época en Madrid cantaba por dos duros en un bar en Carabanchel, y era para mi como una catarsis. El primer tiempo fue muy duro: con dos niñas, e intentando no pedir ayuda, y cuando cantaba aquellos tangos desgarrados la gente lloraba. No se daban cuenta de que la desesperación que transmitía era la que estaba viviendo, claro.
- ¿Qué te ha aportado tu padre?
-Osiris era un hombre íntegro, y es lo más importante que me aportó. También era un artista con unos ideales desmesurados, con los que yo comulgo por completo. El pensaba que un artista debe estar dispuesto a pasar hambre, pero nunca a ser un ganapán del arte. Y lo llevó a cabo bastante bien. En mi país hay algún premio que lleva su nombre, en su pueblo un busto y algunas placas recordatorias. Se le han hecho muchos homenajes y se le han dado premios póstumos. Mi hermano Federico y yo aún cobramos derechos de autor de sus obras. Sin embargo mi padre murió en un hospital público, sus pertenencias ocupaban una maleta y la mayoría eran papeles. Mi padre me dió una gran lección de austeridad.
- ¿Porqué elegiste Loco Mateo en Valencia?
-Me gustó porque la locura es algo que me toca de cerca.(risas) La palabra Loco me sugiere cosas maravillosas. Los locos tienen un algo mágico, es como si comprendieran cosas que los demás no comprenderíamos...ni locos. Creo que tienen una puerta abierta a la poesía. Bueno, lo elegí porque me atrajo el nombre de una lista de sitios en Valencia y me encapriché. Llamé yo misma y resulta que me atendió Julio que es otro uruguayo. ¿Casualidad?
No sé...Me gusta pensar que fue la magia del Loco Mateo...






